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Author Archives: Elías Nahmías

Mi Amigo “El Chivo”

En la pasada entrega de los premios Oscar, el ganador de la estatuilla por mejor cinematografía fue Emmanuel Lubezki por su trabajo en The Revenant. Me produjo una alegría infinita ya que tengo la suerte de contarlo entre mis amigos mas queridos.

Quiero aprovechar el espacio de este nuevo blog, al que le deseo la mejor de las suertes, para hablar de este gran artista y querido amigo.

Conocí a Emmanuel “El Chivo” Lubezki en los estudios Churubusco a principios de los años noventa cuando preparaba Bandidos, su primer largometraje como fotógrafo, del director Luis Estrada. Bandidos es la mejor filmación en la que he trabajado y donde tuve la suerte de hacer el documental sobre la filmación. Al ver al Chivo trabajar inmediatamente me di cuenta de su talento, un hombre humilde que buscaba construir la mejor imagen posible, que aceptaba sugerencias, no tenía un gran ego (que a muchos artistas se los come), siempre atento, siempre divertido y algo introvertido, alguien que prefiere escuchar a estar hablando.

Tiempo después, cuando la película ya había salido, en la oficina de producción, Luis Estrada se quejaba de la recepción tibia que había tenido la película en taquilla y decía que la película era muy mala. Yo le dije que la película no era mala, que tenía muchas cosas buenas, pero que no había encontrado su público. El me contestó que era mala y que mi trabajo de cómo se había filmado Bandidos era igual de malo. El Chivo estaba escuchado lo que hablábamos y le dijo a Luis: pues el detrás de las cámaras es mejor que la película. Luis se quedó callado y yo me di cuenta que tenía un amigo de verdad.

Esta sencillez, el decir las cosas como son y no tratar de quedar bien con nadie, son cosas que le he aprendido al Chivo. Su pasión por el cine no tiene obstáculos. Él ama el cine y lo quiere hacer lo mejor posible, punto.

Ya viviendo en Los Ángeles, volvimos a coincidir en el primer largometraje de Rodrigo García, Things You Can Tell Just by Looking at Her, nunca tuvimos un solo problema y su seguridad nos daba confianza.

En otra ocasión, , estaba yo navegando con el control remoto, recorriendo más de cien canales, y en la segunda vuelta vi una imagen de una simple puerta que se abría y entraba una bonita luz. Me detuve a ver la película, era un film que había fotografiado el Chivo, creo que este ejemplo lo dice todo.

Un día me invitó al laboratorio a ver la primer copia de Ali, biografía de Mohamed Ali, dirigida por el excéntrico director Michael Mann. Al final de la proyección no sabía qué decirle. Los invito a que la vuelvan a ver, su trabajo es impecable. El técnico del laboratorio me comentó que Lubezki era uno de los mejores fotógrafos que había conocido y que su conocimiento técnico era infinito.

Alguna vez le comenté que por qué no contactaba a alguno de los grandes directores de Hollywood para colaborar con ellos. Me contestó que le gustaría trabajar con Woody Allen, pero que jamás se atrevería a escribirle para pedirle trabajo.

Sobre su relación con Alfonso Cuarón, con quien también tengo el gusto de compartir su amistad, es la de dos amigos que aman el cine y tienen la oportunidad de experimentar para lograr algo significativo visualmente y con un fuerte peso dramático. Ahí está la secuencia de Los hijos del Hombre donde los personajes van en un auto y la cámara hace una serie de movimientos continuos impresionantes para terminar con la muerte de Julianne Moore.

Al revisar la ascendente carrera del Chivo todo parece muy sencillo y en cierto sentido lo es pues ha logrado convencer a los demás que le den la oportunidad de hacer lo que le gusta y que crean en su talento. Por otra parte no hay nada fácil y el tener una buena filmografía lleva años.

Los fotógrafos crecen al lado de un director. Lubezki ha crecido como fotógrafo principalmente con Alfonso Cuarón, Terrence Malick cuyo cine es primordialmente visual y más recientemente con Alejandro González Iñarritu con quien a encontrado a un director que le da a la fotografía un lugar privilegiado, prueba de esto son sus dos colaboraciones Birdman y The Revenant.

Ya desde Gravity, la fusión entre imagen y narrativa es total, la forma es el contenido y no solo retratar a unos actores actuando. Es con el director con quien el fotógrafo va desarrollando su vocabulario y su estilo.

Hay que ver también Sleepy Hollow de Tim Burton y Lemony Snickects con Jim Carrey, Lubezki crea un universo visual muy impresionante que queda marcado en la memoria.

El es un fotógrafo de cine muy versátil, lo cual es también una virtud, no encasillarse. Ha tenido la oportunidad de fotografiar con sólo luz natural Nuevo Mundo y el otro extremo, todo a través de computadoras con Gravity.

Chivo felicito tu constancia, tu esfuerzo, tu visión, tus logros, tu amistad y te felicito por tus Oscares como un reconocimiento a tus aportaciones al apasionante mundo del buen cine.

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